top of page

#NoMeCuidanMeViolan y el valor de la empatía

  • Marco Sandoval, Ruth Rivera y Orígenes Romero
  • 19 ago 2019
  • 3 Min. de lectura


El sábado 6 de agosto de 2019 es un día que quedará en la infamia de la historia de México. Se presume que durante la madrugada 4 agentes de policía sometieron a una menor para después violarla dentro de su patrulla.


El caso, como era de esperarse, se convirtió en pólvora para un problema que lleva años afectando a México y que, todos como sociedad, hemos elegido no ver. Sin restarle importancia al lamentable hecho que ha desatado este furor en redes, derivó en las protestas del día de ayer y el hashtag #NoMeCuidanMeViolan, hemos de compartir las siguientes anotaciones para futura reflexión y en pos de mejorar la convivencia social.


En redes se han observado distintos comentarios de rechazo contra las protestas de origen feminista, no sólo en la más reciente sino patológicamente en cada una de ellas. Es importante aquí tratar de empatizar con la rabia de las jóvenes que todos los días salen a la calle con el miedo de ser violadas, asesinadas, desaparecidas. Abrir la mente, escuchar qué están diciendo, las razones de su ira, los motivos para que su protesta se haya tornado violenta, saber que es lo que buscan expresar.


Es una lástima ver que hombres —quienes muchas veces son conocidos o familiares— descalifican y hacen mofa de una manifestación de ideología feminista, por el simple hecho de tener origen feminista; y es aún más triste ver que, en algunos casos, son mujeres quienes generan discursos de odio contra estos movimientos. Uno de los argumentos de quienes rechazaron la manifestación del viernes pasado es el de la satanización del vandalismo: decir que así no es como se piden las cosas. Pero ¿realmente es necesario que las mujeres tengan que salir a pedir los derechos inalienables y universales que les corresponden por el simple hecho de ser personas?, ¿salir a pedir una vida en plena libertad y sin miedos?, ¿era necesario llegar al extremo en el que tantas jóvenes salieran a la calle a exigir algo tan sencillo como poder caminar con comodidad por la calle? En tiempos canallas el mejor y más revolucionario ejercicio que podemos realizar es el de la empatía y así como hacemos un llamado a entender las causas de las protestas feministas del día de ayer, se pide practicar la empatía en el otro sentido; ¿Por qué a tantos hombres, y algunas mujeres, les incomoda el hecho de que hagan pintas y causen destrozos? ¿Por qué nos incomoda y duele como sociedad el empoderamiento femenino? ¿Por qué nos rehusamos a aceptar que todos, como seres humanos, tenemos el mismo derecho inalienable y universal a la vida digna? ¿Qué motiva el comentario, especialmente de gente mayor, de que las mujeres no pueden disfrutar de los mismos placeres de la vida que los hombres han disfrutado por tanto tiempo? Si, amigos, también hacemos un llamado a empatizar con estos individuos, porque sí, también son parte de la sociedad.


Cuando la cobardía y la impunidad dominan la sociedad, es fácil empatizar con las víctimas y con el dolor, fácil empatizar con a opinión que aparenta ser la moralmente buena. Lo complicado y paradójico es que lo que realmente nos encamina a una convivencia social sana no es lo anterior dicho, también necesitamos empatizar con el victimario, el causante del daño, con el que suscribe la opinión que moralmente aparenta ser mala.


Empaticemos con la hermana a la que le aventaron semen en el metro, empaticemos con la amiga que cree que una mujer se devalúa por ejercer plenamente su sexualidad, empaticemos con la amiga que emborracharon en una fiesta para aprovecharse después de su condición, empaticemos con el amigo que opina que está bien aprovecharse de una mujer en estado de ebriedad y tiene fama de puta. Empaticemos.


Finalmente, el Equipo de Contrastes Revista Digital apoya completamente el movimiento #NoMeCuidanMeViolan y espera la pronta resolución del caso donde se presume la violación de una menor por parte de 4 agentes de policía, sea cual sea la verdad, que se haga justicia.

Comentarios


¡Sigue a Epílogo!
  • Black Twitter Icon
  • Black Instagram Icon
  • Black Facebook Icon

Revista Epílogo © 2016

bottom of page