En México es más fácil ser una puerta que una mujer
- Ruth Rivera
- 20 ago 2019
- 2 Min. de lectura

Dada la naturaleza de las últimas manifestaciones que se han llevado a cabo los últimos días por toda la República, han aparecido contrapartes que exigen justicia por los daños materiales provocados por éstas. Lo verdaderamente alarmante de esto es que, de un movimiento tan masivo, lo recuperado es enojo por puertas rotas, monumentos rayados y brillantina en el suelo.
¿Es cierto que las personas son capaces de ignorar las cifras de feminicidios y pensar que una puerta es más importante que una muerta? Sí. Vivimos en un país donde ignoramos nuestro patrimonio constantemente hasta que es utilizado para protestar. Las feministas no escogieron escribir su manifiesto en hojas de papel porque, imaginando que es fácil ignorar el patrimonio, más fácil será entonces ignorar algo tan fugaz como un papel. Teniendo entonces la noción de que las puertas y paredes pueden provocar mucha más revuelta, eligen comunicarse de esta forma, ¿es válido? Es muy válido.
Recordemos entonces que las revoluciones son cambios sociales en la estructura de poder. Al hablar de una reestructuración, naturalmente se puede relacionar con algo sumamente incómodo, y así es: los movimientos tienen que ser ruidosos, incómodos, masivos, difíciles de ver. Y de no ser así no se genera el punto de inflexión en la historia necesario para lograr un cambio. Dicho esto, ¿está bien hacer daño a bienes materiales por una lucha? Si bien sigue siendo una cuestión tal vez sin resolver, de lo que no cabe duda es que es completamente necesario.
No está en tela de juicio la forma en la que se piden los derechos porque los derechos no se tienen que “pedir”, son inherentes a la persona. No se puede decirles cómo hacer su revolución, no hay instrucciones, no hay limitantes y no hay opinión. Si este movimiento fuera amistoso con las sensibilidades de cada uno, no se le podría ni siquiera llamar así. Algo que no afecta no es trascendental. Ninguna batalla se ha ganado con flores.
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