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Orestes somos todos: justos y corruptos

  • Marco Sandoval
  • 23 ago 2019
  • 3 Min. de lectura


Antes de existir el estado de derecho, existieron Las Erinias.


Hijas de la primera injusticia cometida, contra el padre de todo, Urano, a raíz de la sangre que Cronos derramó sobre la tierra, Gea. Estos seres, como relata Esquilo, representan originalmente la justicia irracional, a través de la furia y la venganza. EnLa Orestíadase nos relata que Orestesfue perseguido tras asesinar a su madre para vengar a su padre por Las Erinias, quienes no lo dejaron en paz incluso considerando las circunstancias en las que cometió este crimen.


Fue la diosa Atenea quien, a través de su recién instaurada corte de justicia, logró calmar la furia de Las Eriniasconvirtiéndolas en Las Euménidesy encauzando sus ánimos de venganza hacia una justicia civilizada. Así, por fin, Orestes pudo ser juzgado tomando en cuenta las circunstancias que lo llevaron a cometer el asesinato y alcanzar el perdón de los dioses a través de una penitencia correspondiente.


Las primeras civilizaciones, antes de existir un estado de derecho, tenían un sistema de justicia con un principio de funcionamiento Lex Talionis (ojo por ojo), en el cual, era el mismo ciudadano quien hacía pagar los crímenes cometidos contra él o su familia, tomando venganza. Fue precisamente el desarrollo de un estado de derecho a través de la empatía lo que nos permitió alcanzar en occidente un alto grado de civilidad, dejando fuera la ira y la venganza como vehículo de justicia. La conversión de Las Erinias en Las Euménides.


Hoy en día las redes sociales se han convertido en las nuevas Furias[1]y, retomando el artículo previamente publicado por Eliot Jiménez “Del buenismo y la correcta ponderación de los enemigos”, los buenoshan encabezado los ataques de estas nuevas furias: repudiando la civilidad, buscan desde la intolerancia que rueden las cabezas de todos aquellos quienes creen han cometido ofensas.


Una persona utiliza el tiempo fuera de su oficina para interactuar en redes sociales, resulta que las ideas que comparte no han sido suficientemente progresistas para la vara moral de las redes sociales, prontamente están ahí las voces para condenarlo, exhibirlo, repudiarlo y, los más audaces, exigir a la empresa para la que trabaja su despido ¿considera esto justicia, amable lector?


Si bien en pleno 2019 a algunos nos podría parecer inimaginable que aún persistan corrientes ideológicas de tinte conservador[2], y que haya grupos dedicados a propagarlas, combatirlas con un marcado fascismo ideológico que antes que buscar generar debate busca suprimir las opiniones discordantes sin entender por qué existen y persisten estas ideas termina por incurrir en la misma postura: mi ideología es la buena, por ende, tú, al opinar con ligera o amplia divergencia, debes ser recipiente de toda la ira de Las Furias, mereces un castigo.


¿Suena esto diferente a castigar a alguien por su género, por su procedencia, por su inclinación sexual o por su religión?


Retomando la idea del artículo anterior “#NoMeCuidanMeViolan y el valor de la empatía”, es sólo a través de la empatía en que podemos encaminar una civilidad de respeto. Empatizar con los violadores, asesinos, delincuentes, parias, machistas, homófobos, xenófobos, porque, si no empatizamos con ellos, si no entendemos sus causas, si no comprendemos las circunstancias que los llevaron a radicalizarse de una manera que violenta y transgrede el derecho universal de la libertad ¿cómo podemos trabajar desde la sociedad, cómo vamos a encontrar soluciones en conjunto, si desconocemos las causas del problema, de la incivilidad, para mitigar su propagación, para evitar el desmoronamiento de nuestra civilización?


La verdadera empatía va hacia todos lados. Sólo esta empatía construye, solo esta encuentra soluciones, solo esta nos separa a los humanos de las bestias.


Y que al final, Orestessea juzgado de acuerdo con las circunstancias reales antes que ser consumido por la ira y sed de venganza de Las Erinias. Orestes podrías ser tú, inocente lector, que jamás ha cometido crimen, podría ser un asesino, un santo, un pecador.


Orestes somos todos, justos y corruptos.


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[1]Las Erinias fueron rebautizadas en el mito romano como Furias.

[2]Racismo, homofobia, xenofobia, machismo, et al.

 
 
 

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