El amparo en México (Parte II)
- Jacob Valencia
- 28 ago 2019
- 3 Min. de lectura

En la oportunidad anterior y primera parte de este artículo, se tocó el derecho de amparo abordándolo desde su perspectiva histórica. Hoy, se ahondará más bien en su valor jurídico, sus características generales y su importancia actual.
Para esto, es oportuno conocer cómo se ha llegado a tener la ley de amparo vigente. Si bien, el último cambio “drástico” en lo que a ley de amparo concierne sucedió a raíz de la entrada en vigor de la nueva constitución en 1919, ésta la ley ha sufrido más cambios durante el último siglo.
Desde la constitución del año 1917 han existido tres leyes de amparo distintas, más todas las reformas que se hicieron en cada una de ellas:
La primera Ley de Amparo entró en vigor justo al haber entrado en vigor la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicano (1917), en octubre de 1919. Ésta reglamentó los artículos constitucionales 103 y 107; y estableció la procedencia e improcedencia en general del juicio de amparo, la relatividad de las sentencias, la definitividad, el agravio personal, las partes, la vía oral para ofrecimiento y recepción de pruebas en una sola audiencia, la competencia de jueces de distrito y la SCJN.
Tiempo después, entró en vigor la Ley de Amparo de 1936, que se podría decir, es la más actual aunque sufrió diversas reformas, entre las que destaca la “Reforma Alemán” en la década de los cincuenta, que creo los tribunales de circuito.
Por último, en 2013, entra en vigor la llamada Nueva Ley de Amparo, misma que hasta la fecha está vigente y de la cual hablaremos en lo subsecuente.
En esta Nueva Ley de Amparo, se añaden muchos aspectos novedosos y de gran valía, sin embargo, nos enfocaremos solamente en dos de estas adiciones, mismas que resultan de monumental relevancia y más aún en los momentos que vive el país actualmente:
1.- Se amplía la procedencia del juicio respecto de cualquier norma general y se prevé su procedencia por violaciones a los derechos humanos plasmados en tratados, convenciones, acuerdos, convenios y protocolos internacionales en los que participa México y;
2.- Se introduce la violación de derechos por omisión de las autoridades.
¿Por qué son tan importantes estas adiciones al juicio de amparo? El juicio de Amparo, es concebido en un principio como el principal instrumento de defensa de los derechos que las personas tienen para protegerse de los actos de autoridad. Es decir, el juicio de amparo es lo único que evitaría que, si el Estado cayera en manos de un tirano, este pudiere llegar a hacer lo que le placiera.
Entonces, se tiene que en virtud de los cambios mencionados ut supra, hoy el juicio de amparo es un medio de control de la constitucionalidad y de la convencionalidad de los actos u omisiones de autoridad. No sólo de la constitucionalidad, no sólo de actos.
En conclusión, los juzgados de distrito, tribunales colegiados de circuito e incluso la Suprema Corte de Justicia de la Nación pueden resolver sobre cualquier tipo de violaciones (actos u omisiones) a cualquier tipo de derecho, esté contenido donde esté (constitucionalidad o convencionalidad), independientemente de qué poder o nivel surja la autoridad que haya emitido el acto violatorio; desde el poder judicial de una entidad federativa hasta el poder ejecutivo federal, es decir, el presidente. Por lo tanto, es pieza fundamental en el funcionamiento del sistema de pesos y contrapesos (checks and balances) que mantiene a nuestra democracia funcionando.
En la siguiente entrega, se abordará al juicio de amparo con un enfoque más práctico y se analizará la importancia que está tomando en el escenario jurídico, político y económico actual.
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