La crisis de fast fashion
- Ruth Rivera
- 4 sept 2019
- 3 Min. de lectura

Durante los últimos días ha corrido la noticia de una supuesta declaración de bancarrota de la empresa Forever 21. Esto no está tan alejado de la realidad, si bien no se ha declarado aún, es muy probable que lo haga pronto. En el último año las ventas de la empresa han caído entre un 20% y 25%, por lo que sería una opción muy cercana que F21 se declarara en bancarrota (sobre todo por las tiendas con menor flujo de ventas) y así recapitalizar la empresa, según Forbes.
Pero, ¿por qué una empresa tan grande se está viendo en estos problemas? Últimamente ha resonado mucho el problema de la industria del fast fashion, no es sorpresa, entonces, que tan solo en el último año más de 8000 tiendas de la industria se han visto en la necesidad de cerrar sus puertas. Este fenómeno es conocido como retail apocalypse. Pero, definitivamente, estas son buenas noticias: el hecho de que la industria del fast fashion es un problema visto desde cualquier ángulo.
La población mundial, en conjunto, adquiere aproximadamente 80 mil millones de prendas por año; y cada prenda, normalmente, se utiliza siete veces antes de ser desechada.
Desde la invención de la producción industrializada, la moda ha sido, en su mayoría, un negocio turbio y sin escrúpulos, explotando a humanos y a las condiciones de la tierra. La industria, para mantener los costos de producción bajos, sienta sus fábricas en los países más pobres, donde la mano de obra es más barata. De acuerdo a The Wall Street Journal, entre 1990 y 2012, más de ¾ de la producción emigró de Estados Unidos y los trabajos textiles alrededor del mundo casi se duplicaron, pasando de 34 millones en 1990 a casi 52 millones en 2012. Si esto no es suficiente, el valor de la industria pasó de 500 mil millones a 2.4 billones en tan solo 30 años. Este negocio ha sido tan redituable que, de acuerdo a Forbes, 5 de las 55 personas más ricas de 2018 son dueños de compañías de moda.
Aunque esta industria sea motor fundamental para la economía de los países más pobres, el precio humano a pagar es muy elevado.
Son poco ruidosas las noticias de las catástrofes ocurridas en estas fábricas y es por esto que las condiciones de las mismas han mejorado poco o nada. Tan es así que, de acuerdo a BGMEA, tan solo 1 de 8 fábricas logran pasar las pruebas de calidad.
La industria de la moda es tan masiva que da empleo a 1/6 de la población mundial, pero menos del 2% de las personas reciben un salario suficiente para vivir según Oxfam, Human Rights Watch y ILRF.
Otro problema, no menos importante de esta industria, es el del impacto ambiental que trae consigo. El fast fashion es responsable del 20% de la contaminación del agua y del 10% de emisiones de carbono. Si esto es alarmante, lo es aún más que utiliza ¡1/4 de todos los químicos producidos en el planeta!
De acuerdo a un estudio de One Poll y Oxfam, más de dos toneladas de ropa son adquiridas por minuto en Inglaterra. Esto produce casi 50 toneladas de emisión de carbono, equivalente a manejar un carro por aproximadamente 400,000 km.
“Estamos en una emergencia climática. Ya no podemos ignorar el impacto ambiental producido, ni darle la espalda a los trabajadores de esta industria, quienes son incapaces de salir de la pobreza, no importa cuántas horas trabajen”.
-Danny Sriskandarajah, Director de Oxfam.-
Este año Oxfam innovó con una propuesta para implementar el “Second-hand September” donde se invita a la población a adquirir solamente prendas de segunda mano para reducir estos problemas de manera drástica.
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