La primera regla del club de la pelea es...
- Vanessa Moreno
- 8 nov 2019
- 3 Min. de lectura

En la novela de Chuck Palahniuk, El club de la pelea el narrador harto de su vida materialista crea un personaje subconsciente llamado Tyler que lo ayuda a alcanzar lo que anhelaba, libertad a través de la destrucción de todo lo establecido.
Tyler es el reflejo del hastío, las cosas están mal y sólo a través del desastre pueden mejorar; o al menos es la es la idea que mucha gente adopta como reacción ante el “status quo” equívoco y poco cambiante.
Nada crea más nihilistas que la estabilidad.
Parece irónico, pero en un ambiente carente la gente busca sobrevivir, el activismo, la inconformidad y la capacidad para regodearse en la misma vienen de la comodidad.
Yo soy la mente adormecida de Jack.
De nuevo dentro del Club de la pelea Tyler sabotea su propia vida sin notarlo, crea a otra persona que le da el valor de hacer lo que quiere; es así también con la sociedad nihilista.
Los caudillos destructivos son creados por la misma sociedad como agentes de cambio disruptivo.
Las mentes sencillas creen que obtienen libertad encontrando a quien seguir. Tyler se reinventa a sí mismo como el anárquico personaje que destruirá la sociedad creando algo nuevo, no planeado y sin sentido pero en su mente necesario para sacar a todos de su estupor materialista.
Soy el hígado inflamado de Jack.
Una vez que Tyler pone en marcha su visión se vuelve patente que hay más, muchos más que la comparten, que están dispuestos a ceder su mente, miedo y dirección ante otra persona que parece saber a dónde va.
La gente es peligrosa cuando cree que sabe algo, cuando le dicen que tienen la razón y alimentan una disidencia falsa. En esta novela es patente que se somete a los sujetos a abuso mental y físico, es obvio que se les roba el futuro y se les intercambia por algo peor, pero están convencidos de que eso es lo que quieren.
La sociedad está enferma, necesita una evolución en su forma de ser, eso es innegable, pero no todo cambio es bueno.
Las cosas no estaban bien y se contrasta con la falsa idea de que todo está mejor porque antes estaba mal. Esto es falso. Todo estaba mal y ahora está peor. El cambio no aporta si no está planeado, si no se hace correctamente, si la gente deambula sin rumbo y siguen a un pendenciero que parece estar iluminado. aunque no haya garantías de una construcción futura.
Hay gente que sólo quiere ver todo arder, pero se espanta cuando el calor es demasiado. La clave de la parábola está en la destrucción. Los resentidos y la gente sin rumbo estarán tranquilas con la destrucción de los establecido. La gente da y la gente quita; pero no en el sentido tradicional, la gente le otorga el aura de líder que quiere, así como a Tyler Durden se le creó la imagen de culto que buscaba, López recibe el carisma que necesita de la gente que se lo da. Es el destructor que quieren, es el que le quita a los que no merecen y santifica a los redimidos. Quieren ver fuego, pero no saben para qué. Saben que del club de la pelea no se habla, pero no saben porqué.
Es casi imposible llevar entendimiento a quien no quiere ver, pero siempre se puede acercar más al fuego a aquel que lo empezó para que experimente el ardor y sepa que algo está mal. No apagará el fuego, pero al menos no empezará más.
Soy la piel inflamada y llena de pústulas de Jack... y ya entendí que no debo estar ahí.
Comentarios