Sobre el trabajo infantil
- Ruth Rivera
- 8 nov 2019
- 2 Min. de lectura

“El trabajo infantil es tanto un resultado de la pobreza como una forma de perpetuarla”.
-Irving Rosales, Forbes, 2015.-
En la mayoría de los países, el trabajo infantil se define entre los 5 y los 17 años.
En México, hay 29 millones de personas dentro de ese rango de edad, de los cuales 3.2 millones trabajan (el 11% del total).
De estos 3.2 millones, al menos 1.2 millones están dentro de una ocupación peligrosa según datos del INEGI.
El trabajo infantil es un reflejo de la ineficiencia de la economía a nivel federal y estatal; esto se refleja en los datos donde se especula que la mayor cantidad de trabajadores menores, se encuentran en los estados menos urbanizados: Nayarit tiene la mayor tasa de trabajo infantil con el 19.7%. Querétaro tiene la menor con el 5.3%.
En el artículo 3 del Convenio Sobre la Edad Mínima, declarado por la OIT en 1973, se establece que: la edad mínima para realizar trabajos cuya naturaleza ponga en riesgo la salud, la seguridad o la moralidad, es de 18 años. El trabajo ligero, por otro lado, es permitido entre los 13 y 15 años siempre y cuando: a) no sean susceptibles de perjudicar su salud o desarrollo y; b) no sean de tal naturaleza que puedan perjudicar su asistencia a la escuela o su participación en programas de orientación o formación profesional.
Sin embargo, a pesar de los rubros a cumplir, la estadística demuestra la inefectividad de las leyes establecidas, no sólo en México, sino en la mayoría de los países subdesarrollados. Por lo que la UNICEF propone 4 soluciones para la erradicación de la explotación infantil:
Reducción drástica de la pobreza.
Acceso a una educación de calidad y pertinente.
Dar empleo de calidad a los adultos responsables de los niños y de las niñas.
Acabar con las normas sociales que legitiman el trabajo infantil.
Si bien todas las soluciones propuestas pueden resultar un tanto burdas, esta última se muestra mucho más abstracta y riesgosa que las demás. El erradicar la legislación del trabajo infantil no garantiza que los niños gocen de una vida digna, de hecho, es más probable que caigan en las redes de los trabajos riesgosos y/o ilegítimos como la prostitución y el narcotráfico. Tomando en cuenta lo anterior, entonces, ¿cuál seria una solución real para la supresión de esta práctica? Empero no tenemos la respuesta adecuada, al menos tenemos la presión por trabajar en una reforma social que nos otorgue un punto de partida a la verdadera solución.
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