El Príncipe
- Tronco
- 18 nov 2019
- 2 Min. de lectura

Hace un chingo de años vivió una persona, la cual cuenta con mi gran admiración: César Borgia. Muy conocido entre otras cosas por ser hijo de otro gran hombre, el Papa (Paps) Alejandro VI, ser sospechoso de matar a su hermano por celos y por haber mantenido una relación incestuosa con su hermana, pero sin duda su más grande proeza fue la de haber inspirado a Nicolás Maquiavelo para escribir su obra El Príncipe.
Afortunadamente en México tenemos a nuestro César Borgia moderno, no puedo afirmar que se coja a su familia ni que haya asesinado a su hermano (wink wink) pero si estoy seguro de que este hombre, enorme, ha sido capaz de hacer cualquier cosa en afán de conseguir poder. Señores hablo de nuestro actual y Serenísimo Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, al cual 30 millones de mexicanos respaldaron el pasado 2 de julio de 2018 y bueno... ¿Cómo lo logró?
Su camino no fue nada fácil, este hombre lleva en campaña desde antes que los tiernos y frágiles Gen Z nacieran, se aventó dos procesos electorales antes de pegar chicle en el tercer y pavimentó su camino al éxito con traiciones, populismo y demagogia, hágase todo por más poder.
Como todo hombre que ha conseguido poder y sabe lo que vale, es obvio que Andy no quiere perderlo y de ser necesario, perpetuarlo. Recientemente ha avanzado en su campaña mañanera tras mañanera, dividiendo y venciendo a quien se le opone, también ha hecho pactos con entidades de tinte más religioso (ajá, Luz Del Mundo) y ha puesto en duda la democracia bebé que tenemos en México al coquetear con una reelección en su discurso de “si el pueblo quiere más, pues más LOL”.
Sin duda admiro al señor, logró capitalizar la estupidez de toda una nación, tomar los vestigios de todo lo que el pueblo ha odiado a través de la historia (si, el PRI uy), crear enemigos imaginarios cuando es necesario, impulsar agendas oscuras, llevar el cinismo al más alto nivel y aún así lograr salirse con la suya. Vaya huevos del cabrón. Espero hayan leído un poquito de historia y la breve obra de Maquiavelo, para entender de que hablo, también espero admiren tanto al señor Andy como un servidor.
Que tengan buena semana, besos bye.
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