Lamento boliviano
- Orígenes Romero
- 18 nov 2019
- 3 Min. de lectura

El grupo argentino Alcohol Etílico compuso en 1984 una canción llamada Lamento boliviano, miembros de la agrupación formarían después Enanitos Verdes y reversionarían en 1994 el tema que ahora es histórico. Una línea nos resulta familiar a todos; y yo estoy aquí borracho y loco. Los enanitos se volvieron gigantes del rock en español.
Reversionemosnosotros la letra: yo estoy aquí, borracho y loco, y mi corazón idiota se lamenta por los bolivianos y todos los hermanos latinoamericanos. Una oleada de manifestaciones se vive en la región, olas que chocan con los muros de la represión de los Estados.
No sabría por dónde iniciar una cronología de los levantamientos que hemos visto este año en nuestra parte del mundo: México tuvo marchas feministas, marchas por los 43 de Ayotzinapa y marchas proaborto; en Costa Rica hubo movilización contra la privatización de la educación; Puerto Rico tuvo un movimiento sui generis encabezado por reggaetoneros que pedía la destitución del gobernante puertorriqueño y la anexión completa de ese territorio por parte de los Estados Unidos; Uruguay resiste en contra de la militarización; Haití es un caso poco nombrado pero llevan decenas de muertos en medio de disturbios; Ecuador se levantó contra Lenin Moreno; por último Chile y Bolivia.
Sebastián Piñera trata de controlar Chile a twittazos, -como lo hace su homólogo estadunidense- después de que los chilenos rechazaran el aumento a la tarifa del transporte público. El fútbol chileno está parado, la cantante Mon Laferte mostró en los Grammys un texto pintado sobre su cuerpo: desnuda ella, desnudó al gobierno chileno. Diversos medios e intelectuales han opinado que es el fracaso del neoliberalismo lo que se vive en el país sudamericano.
Las opiniones son subjetivas, los hechos no. Decenas de chilenos han quedado tuertos, las imágenes aterran: cuencas semivacías, ojos que dan la impresión de haber sido más grandes, menos rojos, menos hinchados, más vivos y menos vacíos. Medios como el New York Timesy otros han denunciado esta estrategia: Piñera busca dejar tuerto el movimiento en su contra.
Es grave la utilización de estas tácticas que indican un terrorismo de Estado que sólo imaginamos en dictaduras militares. Es muy peligroso no querer condenar estas prácticas en gobiernos capitalistas cuando sí se denunciarían en un país socialista.
Al no poder cerrarles las bocas les han querido cerrar los ojos. El presidente chileno no comprende su propia ceguera. Es urgente cambiar los modos de gobernar, es anacrónica la Constitución chilena pinochetista. Los tiempos han cambiado. En tierra de ciegos, el tuerto es el rey.
Ahora el lamento es boliviano. Evo Morales decidió defraudar a la democracia que le permitió llegar al poder a un aymara en un país lleno de aymaras donde siempre había gobernado un blanco. El desliz de Evo fue aprovechado por un grupo perteneciente a la oleada de evangélicos que han tomado las riendas de diversos países incluyendo el nuestro.
La bandera boliviana fue separada de la whipala, símbolo del Estado Plurinacional desde 2009, que la acompañaba, y fue sustituida por una biblia evangélica. Un empresario que se hace llamar “El Macho”, miembro de la logia masónica racista “Los Caballeros del Oriente” y dueño de Grupo empresarial de Inversiones Nacional Vida S.A., lideró la entrada a la sede gobierno boliviano, pero fue la senadora evangélica Añez quien se ostentó como legítima presidenta de Bolivia, con Biblia en mano.
Ahora ha comenzado el contrataque en la comunidad aymara de El Alto, -de donde Evo Morales es originario- que pide su regreso ante el visible racismo del nuevo gobierno. Cabe aclarar que el 10 de noviembre un líder de otra población de la misma etnia pidió treinta años de cárcel para Morales argumentando: “nos has hecho quedar mal con este fraude” en las pasadas elecciones.
Abundan en toda Latinoamérica falsos líderes de estratos totalmente disímiles a quienes les han prometido una verdadera representación en los gobiernos. Lamentablemente los grupos que detentan el capital se han alineado en derechas clasistas y racistas que argumentan el derecho divino de gobernar cual si de Luis XIV se tratase. Los elementos de la izquierda del espectro político latinoamericano han decepcionado con creces debido a su férreo apego por el poder.
América Latina -y todo el mundo- necesita verse reflejada en quienes gobiernan, estamos ante una crisis grave de representatividad que puede y ha derivado en la búsqueda violenta de la reivindicación de derechos. ¿Cuánta borrachera y cuánta locura soportará nuestra tierra? El lamento boliviano de 1994 se convirtió en lamento latinoamericano 25 años después.
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