Y sin embargo se mueve...
- Vanessa Moreno
- 27 nov 2019
- 3 Min. de lectura

En 1610 Galileo Galilei se atrevió a hacer una afirmación hasta ese momento inaudita e imposible. Galileo afirmó que la tierra era la que giraba alrededor del Sol y no al contrario basado en la teoría heliocentrista de Copérnico. Sus habilidades de observación, conocimiento matemático y su desarrollo del telescopio permitieron demostrar esta verdad, aunque el conocimiento popular lo negaba completamente.
Galileo fue un individuo notable para su época, logró potencializar sus habilidades y tuvo la capacidad de alzarse sobre las masas para probar algo que nadie consideraba como posible.
La historia está llena de este tipo de eventos, individuos notables que se encontraron con el momento correcto y la capacidad adecuada para tener la aportación correcta. La ciencia, cultura, tecnología han logrado grandes pasos por las aportaciones de individuos notables. Las decisiones que todos ellos tomaron, aun a veces en contra de lo conocimiento general, es la que llevó al desarrollo de la humanidad no en uno, ni dos, ni tres sino en miles de casos y ejemplos. Hoy nos quieren decir lo contrario.
Nos quieren convencer que las ventajas competitivas salen de un entorno desigual, que fomentar las diferencias y buscar el mejoramiento personal y grupal es una idea de un “Neoliberalismo caduco”.
Y yo digo: Al diablo.
Nunca estés satisfecho, esfuérzate al máximo ya que aunque el sistema no te premie, la recompensa también viene de ti. Nos quieren persuadir de que la desigualdad sólo se arregla si alguna entidad reduce la capacidad de los sobresalientes.
Hasta ahora y de acuerdo con mucho de lo expuesto por Max Weber a principio del siglo pasado se comentaba que hay que apoyar el talento para poder mejorar la movilidad social.
Toda la teoría empresarial habla de descubrir el mejor potencial y apoyarlo; sin embargo la nueva teoría que quieren inculcar es que las ventajas, el esfuerzo y las capacidades que puedas tener son injustas por lo que deben limitarse.
El pensamiento que ahora quieren inculcar que es mejor la mediocridad y que no tiene caso tratar de mejorar, ya que es injusto y TODA injusticia debe borrarse por una entidad superior.
Y yo digo: Al diablo.
Del conformismo no se logra nada, somos la construcción de nuestras decisiones y hasta obedecer es una decisión individual. En psicología se usa el término locus de control para definir la responsabilidad que se toma ante ciertas acciones; un locus externo representa aceptar todo de afuera y no aceptar responsabilidad de los actos, uno interno es al contrario. Las personas que consideran que las circunstancias los manejan y que no tienen control son las que suelen tener más problemas de depresión y de personalidad. Un locus interno te permite tomar las riendas de tu vida y alcanzar las metas que quieres, auto motivarte y ser una fuerza de cambio en tu entorno.
La desigualdad existe, es mala y el capitalismo trabaja desde el empoderamiento para tomar riendas de su vida y buscar mejorar.
¿Funciona en todos los casos? NO.
Pero aun así permite crear las condiciones y el carácter para alcanzar metas y cambiar tu entorno.
Nos dicen que las oportunidades no existen para todos y ciertamente no todos podrán ser millonarios, pero en un entorno propicio todos tienen la oportunidad de buscar aunque sea de manera pequeña como mejorarse y cómo mejorar a los suyos, solo se limitan por sus decisiones.
El socialismo, comunismo, colectivismo fracasan porque no consideran que el ser humano es ambicioso por naturaleza, los que tomamos riendas en nuestra vida no nos conformamos y queremos aprovechar aquello que nos distingue de los demás. Todos tenemos capacidades, hay que descubrirlas, potencializarlas y alzarse sobre las
masas.
“Vivir como una tortuga atrapada en su caparazón no es vivir”. A esos que dicen que la desigualdad debe ser terminada por un plumazo, por un decreto; les digo que no se aceptan como humanos, quieren ser convertidos en un engrane y olvidar su condición de ser pensante y capaz. Lo siento, a mí no me convencen.
Soy un ser de luz como todos mis compañeros, todos somos buenos en algo y las diferencias nos hacen fuertes.
Pueden tomar su seguridad y esconderse como tortugas. Acepto mis errores y trabajo para superarlos y es de este aprendizaje que soy mejor. Sin caídas no hay crecimiento, desde al aplauso constante nadie mejora. El futuro es incierto, me hace decidir y enfrentarlo...
...y es eso lo que lo hace hermoso.
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