El secreto familiar da poder al incesto
- Victoria Villar
- 12 dic 2019
- 3 Min. de lectura

Según OCDE, México es el primer lugar en abuso sexual infantil, la televisión se ha encargado de fortalecer ciertas ideas que no vienen a ser más que mitos, como por ejemplo; esta figura del agresor en un callejón obscuro refugiado en su anonimato. La verdad es que el 80% de los abusos infantiles vienen a ser perpetuados por familiares cercanos, amigos de familiares, vecinos etc. También suele creerse que al no existir marcas de violencia física no puede existir abuso, un agresor de oportunidad no tiene ningún inconveniente con dejar moretones o heridas, pues no lo volverá a hacer, sin embargo, aquel que desea continuar por un largo periodo de tiempo con estas conductas procura no dejar rastro para no ser descubierto.
Otro mito vienen a ser las denuncias falsas, estas son mínimas, si un menor expresa estar siendo abusado es mejor creerlo. Cuando llegan a ser falsas comúnmente son bajo la influencia de alguno de los padres al estar pasando por un divorcio o una pelea fuerte, el niño no debe ser juzgado como mentiroso o “imaginativo”.
Otra errónea creencia que sigue prevaleciendo aunque cada vez menos con el nombre que se le otorgo es el “Síndrome del vampiro” el cual promulga que todo hombre que haya sido abusado en la infancia se convertirá en un pederasta, esto no hace más que condenar a la víctima y aumentar la estigmatización contra las personas que han sufrido abuso, de esta manera revictimizandolas, además que, no hay suficientes estudios que lo respalden.
Algunos indicadores de que algo no está bien vienen a ser; conducta sexuales explicitas, bajo rendimiento escolar, descontrol de esfínteres, terrores nocturnos.
Al notar estos focos rojos lo más prudente es entablar una conversación con la o el niño de forma tranquila.
Las y los niños suelen no hablar al instante por miedo a un regaño al romper el “secreto”, los agresores tienden a ser muy manipuladores y persuasivos infundiendo miedo o chantaje emocional para que así el niño no hable.
Uno de los obstáculos para lograr hacer justicia también vienen a ser los pactos de silencio culturales que se nos han enseñado, el secreto familiar da poder al incesto, si la madre fue abusada de niña y esta pasó por un proceso de acomodación al abuso lo más seguro es que termine por normalizarlo y exigirle a su hija o hijo que pase por una situación similar que actué como un adulto ante la situación o “se aguante porque eso es normal y le ocurre a todos” o “a mí me lo hicieron cuando era niña y salí bien, no es para tanto”.
Lo que lleva a continuar esta cadena de abusos al ser normalizado, revictimizando al infante quien terminara por creer que aquello que le ocurre es culpa suya, o hasta una simple muestra de afecto.
Usualmente los sentimentalismos también obstaculizan la denuncia, pues al ser un familiar cercano quien esta perpetrando el abuso se siente la familia incapaz de mandar al abuelo, al tío, al padre, a la prima, a la hermana, a la cárcel.
Por esto la educación en las escuelas viene a ser importante, si en casa existe una normalización al abuso, el aula y el docente pueden ser los salvadores.
Una vez que el niño ha confesado y se tiene intención de realizar una denuncia es importante tomar con precaución la decisión de que instituciones se involucraran en el caso, pululan las instituciones y personal de trabajo sin sensibilidad ni capacitación.
Brindar seguridad e información al infante es dar poder contra el sometimiento psicológico.
Un buen recurso para hablar del tema en caso de no estar seguros de cómo hacerlo con la o el niño puede ser alguno de los siguientes videos:
El libro de Tere y el libro de Sebas
https://www.youtube.com/watch?v=ldYS1mkNsVs
https://www.youtube.com/watch?v=CA0Zn-ZybLw
Recordemos que es nuestro deber proteger a las niñas y niños de todo tipo de abuso sexual y que el silencio es cómplice. Estemos alerta y denunciemos.
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