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La apuesta al futuro.

  • Vanessa Moreno
  • 18 dic 2019
  • 3 Min. de lectura

En 1670 el matemático francés Blaise Pascal decide plantear la existencia de Dios como un concepto probabilístico.

Pascal planteó 4 casos:Puedes creer en Dios; si existe, entonces irás al cielo.

Puedes creer en Dios; si no existe, entonces no ganarás nada.

Puedes no creer en Dios; si no existe, entonces tampoco ganarás nada.

Puedes no creer en Dios; si existe, entonces no irás al cielo.

Así de simple, él consideró que creer en Dios tiene el mayor valor esperado posible y resolvió matemática y utilitariamente el dilema de la decisión sobre la aplicación de la fe.

El segundo postulado es en especial importante ya que se extiende a decir “Si no existe, no ganas nada, pero tampoco pierdes nada”.

En este presente nos enfrentamos ante un dilema mucho más mundano, pero que también enfrenta posturas racionales y otras basadas en la fe.

PD. Antes de continuar no quiero herir susceptibilidades ya que EN NINGÚN MOMENTO comparo a López con Dios, lo que se considera aquí es el proceso de pensamiento entre fe y razón que puede ayudar a tomar una postura a futuro.

En este presente tenemos una disyuntiva ante el futuro que vemos en el País y aunque los seguidores de la 4a ven un futuro brillante, los detractores vemos uno muy negativo. Planteo ésto como un elemento de fe contra razón.

Ellos creen fervientemente en este futuro aunque tienen información en contra, critican los números, evitan las fuentes no aprobadas y niegan en general cualquier evidencia que contradiga su fe.

Nosotros negamos esta fe, tal vez de manera obsesiva en algunas ocasiones; pero los números, los resultados y la evidencia histórica nos encaminan a un desastre.

De la misma manera que lo vio Pascal yo invito a verlo y debatirlo de la siguiente manera; revisando los números la historia, las repercusiones y tomemos una postura:

1. Tengas o no fe, si López tiene razón todos salimos ganando o al menos igual y cualquier cosa que se haga ahorita no impactará negativamente en su desempeño.

2. Tengas o no fe, si él está equivocado todos salimos mal y lo que se haga ahorita puede ayudar a corregir el rumbo.

Entonces, la lógica es clara, hay que observar y actuar si sus acciones son correctas seguiremos en un camino correcto y los número lo mostrarán para todos, observar críticamente servirá sólo como confirmación de sus acciones.Sin embargo, la pérdida es muy grande si las cosas se están haciendo incorrectamente.

En otras palabras si yo me equivoco no pasa nada, pero si los seguidores se equivocan entraremos en una crisis que no podrá superarse en años.

¿En dónde conviene enfocar recursos?Si las cosas están mal todavía se puede corregir el curso, y si están bien podemos mejorarlas.

Aquí le digo a todos, que la apuesta más correcta es ser críticos aún desde el punto de vista positivo, los aplausos no le sirven a nadie para mejorar, la crítica constructiva sí.

Aun si estás de acuerdo atacar la crítica y las propuestas lleva sólo a un estado de comodidad y la ceguera de taller al considerar todas decisiones correctas.

Todos somos humanos, es imposible que todas las decisiones sean acertadas, de la crítica sale la mejora.

Escojan su forma de verificar, tal vez suave o sugerente, pero jamás mejoraremos desde el aplauso incondicional.

Apostemos a mejorar, yo creo en corregir rumbo.

No tiene caso que me censures, si yo me equivoco, los números lo deben mostrar.Pero si tú te equivocas y decides sólo aplaudir serás cómplice de un régimen totalitario. ¿Qué apuesta es más congruente hoy?

 
 
 

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