top of page

Queridos Reyes Magos

  • Jacob Valencia
  • 5 ene 2020
  • 2 Min. de lectura

Me dirijo a ustedes esperando que la presente los encuentre con bien. Me es un tanto difícil escribir esta carta, sin embargo, me obligo a hacerlo porque creo que es de vital importancia, para ustedes y para mí.


Me es difícil escribirles simple y llanamente por vergüenza. No puedo evitar sentir una vergüenza abrumadora al saber que no les he escrito desde que cumplí doce años.


No quisiera perder el tiempo intentando excusar mis acciones con algún pretexto tonto, no tiene caso defender lo indefendible insultando su inteligencia; lo que sí considero valioso mencionar es que si bien la responsabilidad es mía, atribuyo la raíz de la culpa a mi ignorancia. Por lo anteriormente mencionado, les ofrezco una disculpa.


Afortunadamente, después de años, a través de largas y extenuantes jornadas de investigación he descubierto que es prudente sostener correspondencia con los Reyes Magos incluso ya bien entrada la adultez.


Objeto de mis investigaciones también han sido los temas a tratar en los intercambios epistolares de los que hablo en líneas anteriores y que hoy pretendo reestablecer; si bien no me vendría nada mal algún juguete para amenizar mis tardes recordando tiempos más fáciles, no resulta prudente reincidir en costumbres infantiles ya superadas pidiendo bienes tangibles, así que en la presente me limitaré a agradecer las atenciones prestadas a mí durante mis años como niño y a rogar de ustedes un par de obsequios: Salud y un recado.


La salud no es para mí, que hasta el momento y afortunadamente no me ha hecho falta; es para mis papás, porque quiero que vivan muchos años más. La pido yo porque casi que es mi culpa su deterioro. Al hombre, que de por sí es bastante enojón, le hago pasar muchos corajes y la mujer, por otro lado, se preocupa demasiado por mí.


No los culpo, la verdad a veces sí les doy motivos. Entre accidentes automovilísticos en los que me han tenido que auxiliar, esporádicas salidas nocturnas en las que he dejado de reportarme y desvelos innecesarios a los que los expongo porque aún se rehúsan a dormir si no llego, ocasiones no faltan para que tengan que brindarme su comprensión y su cariño. Son buena gente y no me gustaría que les pasara nada.


Respecto al recado, quiero explicar por qué se los pido; como ustedes ya lo sabrán y (muy lamentablemente) no soy el hijo que merecen, y esto se traduce en que pocas veces les hago llegar mis agradecimientos por todo lo que hacen por mí; sin embargo, he ideado un plan para solucionar mi falla…


Ellos hace muchos años me dijeron que debía portarme bien; me convencieron cuando me contaron que tienen comunicación directa con ustedes, así que virtud de ello, hoy les pido, queridos Reyes Magos, que de mi parte les hagan llegar un sincero agradecimiento por ser tan buenos con un hijo que no lo es tanto.


Esperando puedan cumplir con mis encomiendas, quedo a sus atentas órdenes deseándoles un excelente año.


– Jacob

 
 
 

Comentarios


¡Sigue a Epílogo!
  • Black Twitter Icon
  • Black Instagram Icon
  • Black Facebook Icon

Revista Epílogo © 2016

bottom of page