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¡Se nos va el avión!

  • Orígenes Romero
  • 23 ene 2020
  • 2 Min. de lectura

Se ha discutido mucho sobre el más reciente comentario polémico del Presidente López Obrador: “el avión se va a rifar”. Usted podría ser el ganador del sorteo de una fabulosa aeronave, el boleto costaría quinientos pesos. En las redes sociales ha proliferado una serie de burlas al respecto de esta ocurrencia del tabasqueño.


A finales de su sexenio, Calderón compró un Boeing que jamás utilizó. ¿Quién es capaz de comprar algo que no va a utilizar? Esto sucede cuando damos un regalo, ¿será que el panista se lo regaló a Peña? ¿por qué tendría que hacerle un regalo a su sucesor?, ¿fue por “una atención”? ¿o acaso se trató de la típica adquisición a “sobreprecio” tan común en la política mexicana? ¡Se nos va el avión!


La oposición panista desecha la idea de la compra irregular, y la priísta ignora las modificaciones suntuosas que Enrique Peña Nieto encargó para el “Morelos 1”. Resulta irónico que el “siervo de la Nación” preste su nombre a quien parecía servirse del país. A Peña se le fue el avión en múltiples ocasiones de tantos dislates que dijo. Al menos, alcanzó el que lo llevó a Madrid con su nueva pareja: Tania Ruiz Eichelman.


A Andrés Manuel López Obrador se le fue claramente el avión cuando sugirió una rifa. Pago mis quinientos pesos, me gano el premio ¿y luego qué? No creo que alguien que no tiene los recursos económicos para comprarlo pueda mantener de manera adecuada ese vehículo. No cabe en la cochera.


Slim podría, objetarán algunos, pero no sé si el empresario quiera pagar la deuda contraída por Calderón con Boeing; en un acto de cabal honestidad convendría revisar el monto del adeudo y compararlo con el costo del avión. No sé si sea rentable la inversión de quinientos pesos.


Es una gran iniciativa deshacerse del Boeing, pero -desgraciadamente- no parece posible. Algunos, temerosos de la realidad mexicana, dirán “¡Qué bueno que el presidente esté a salvo!” Bien puede estar a seguro en un convoy, no es necesario tanto lujo. Que no se le vaya el avión a esa oposición de derecha, por ahí no va el asunto.


El presidente hace bien en detestar ese avión, en un país tan pobre y azotado por la inseguridad es inverosímil un mandatario que viva en una burbuja flotante. No puede evitar usarlo, parece maldito. Yo sugiero una salida distinta: que, conforme a la legalidad, se investigue la compra del “Morelos 1” y se castigue a los responsables de cualquier acto de corrupción. Los opositores dirán “¡Ah, miren! Sí se subió”; los costos políticos son inevitables, pero este costo sería mucho menor, pues dejaría mudo al responsable de la transacción con Boeing.


“Luis XIV construyó Versalles, Luis XV lo disfrutó y Luis XVI lo pagó con la cabeza”. ¿Será que se repite la historia?

 
 
 

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