top of page

Apuntes de invierno: La ciudad

  • Marco Sandoval
  • 9 feb 2020
  • 1 Min. de lectura

[…]

Inevitablemente, este invierno también regresé a la ciudad. A la gran ciudad en donde pasé la niñez, donde me puedo sentir tan a resguardo como abrumado.


Es en esta ciudad donde el frío se hace nulo y podemos caminar como quien camina en casa; la misma que, a veces, se presenta tan convulsa, llena de gritos, cada cual con diferentes caminos, pero cohabitando. Pareciera que estaremos atrapados ahí para siempre.


Habité esta ciudad hasta mis últimos años de adolescencia, aquella adolescencia tardía que termina justo cuando comenzamos a hacernos adultos. Tengo que admitir que, como a todos, me costó dejar el lugar de origen. Como seres humanos siempre buscamos habitar lo conocido; esto hasta que ya no lo conocemos más, hasta que descubrimos que por más que amemos las calles y los parques, el callejón donde dimos nuestro primer beso o el calor que nos brinda durante los inviernos más recios, hasta darnos cuenta que el lugar donde nacimos se ha vuelto inhabitable, que la mera convivencia se ha vuelto insostenible por el hecho de que, por nuestra humanidad, seguimos diferentes caminos.


Aún con lo inhabitable de esta ciudad, no puedo negar que siempre es grato recordarla, al final, es la que me dio calle y me dio escuela, donde alguna vez fui feliz. Donde, para bien o para mal, aprendí a ver el mundo. Aún hoy, estando lejos sé que en esta ciudad siempre seré bienvenido y que siempre tendré un techo donde resguardarme del frío.


La ciudad, en mis fantasías, siempre será el lugar perfecto para vivir, pero al que jamás regresaré. Aunque vaya de paso, quedarme ahí ya resulta imposible.

 
 
 

Comentarios


¡Sigue a Epílogo!
  • Black Twitter Icon
  • Black Instagram Icon
  • Black Facebook Icon

Revista Epílogo © 2016

bottom of page