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Las compras de pánico son un reflejo de la ignorancia

  • Ruth Rivera
  • 19 mar 2020
  • 2 Min. de lectura

Hace unos meses, apenas comenzaba a correr la noticia de un nuevo virus que estaba enfermando a muchas personas en el lejano oriente. La primera noción de coronavirus que tuvimos fue fugaz y superficial, por lo que sabíamos que existía, mas no nos detuvimos a preguntarnos qué era.


Las pandemias se definen por la proporcionalidad en la que se propaga una enfermedad alrededor del mundo, a pesar de que el término fue oficialmente retirado en 2009, lo utilizaremos para describir la situación actual, ya que la terminología de “epidemia” no cubre la dimensión del fenómeno del COVID-19.


El SARS-CoV-2 o COVID-19 es una enfermedad respiratoria causada por un virus transmitido del murciélago al humano, no es la primera vez que sucede; de hecho, los virus pertenecientes a esta familia son más comunes de lo que creemos, es probable que la mayoría de nosotros haya contraído este tipo de virus ya que son los causantes de enfermedades como gripe común e influenza.


A pesar de no ser la primera vez que vivimos una pandemia -y muy probablemente no sea la última-, la comunidad científica ha dedicado sus esfuerzos por ofrecer soluciones de prevención y acción, sin embargo, los medios de comunicación y los representantes del país no han hecho más que ignorar la situación en la cual, por el simple hecho de tener la mayor capacidad de difusión, tienen la responsabilidad de instruir al pueblo sobre cómo se manejan este tipo de suertes.


El mayor problema con los medios de comunicación en México actualmente es que simplemente replican la difusión casual de las noticias entre la comunidad. Si algo es cierto es que la seriedad y credibilidad de los medios se ha visto afectada por su misma superficialidad y hoy en día funcionamos como sociedad con una capacidad de reflexión mínima.


No podríamos echar culpa a las personas por actuar como actúan: tan sencillo como reconocer que todos hemos sido educados bajo el yugo de una política débil y lejana a al pueblo. La única información con la que contamos -por la misma incapacidad de introspección- se difunde de una manera vulgar y violenta. Esta es entonces la razón por la que, precipitadamente, las personas acuden a una falsa prevención a través de las compras de pánico.


En los últimos días han estado circulando fotos, videos y publicaciones de supermercados vacíos y personas llenando sus vehículos con productos de higiene. Curiosamente hace falta una pandemia para que tomemos medidas de higiene básicas. Esto no es más que el reflejo de la poca capacidad reflexiva del mexicano y su absoluta confianza sobre los medios que por años han trabajado rigurosamente en perder credibilidad.


La difusión de las noticias se ha propagado por medios socio-digitales como WhatsApp y Facebook, las “cadenas” han aportado en gran manera al actuar de la gente. El problema con estos mensajes es que se basan mayormente en especulaciones y generalmente carecen de fundamentos. Tendremos que exigirnos la cualidad de la duda para poder enfrentar este tipo de situaciones que, al final de cuentas, nos definen como sociedad, ya que nos recuerdan la fragilidad del humano. Actuar inteligentemente nos llevará a un orden común y, de esta manera, podremos evitar una tragedia mayor.


 
 
 

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