top of page

BoJack Horseman o la redención a través de la amistad

  • Marco Sandoval
  • 22 mar 2020
  • 2 Min. de lectura

El 31 de enero pasado salieron al aire los últimos episodios de BoJack Horseman. Esta fue una serie que por su contenido y su forma puede ser clasificada dentro del género de la comedia, e incluso ser disfrutada como tal. Es también mi serie favorita hasta el día de hoy.


BoJack Horseman se presenta, en sus primeras temporadas, como una sátira a la superficialidad de Hollywood a través de su personaje principal, BoJack, y su grupo de amigos. No obstante, su tono alegre inicial comienza también, desde muy pronto, a coquetear con temas no exclusivos del mundo de la farándula, casi todos estos reflejados a través de nuestro caballo protagonista: la soledad, la depresión, la culpa, la crianza, las adicciones. Todas estas situaciones hacen que la serie se vaya tornando, sin perder el toque de comedia, en un paquete extraño de autoidentificación agridulce, por momentos infumable por lo pantanoso que se vuelve el viaje a través del inconsciente de BoJack.


Es al final de la serie, sobre todo en sus dos últimos episodios, donde se hace patente la intención completa de la serie; BoJack es una buena persona que ha tomado muy malas decisiones. Sus decisiones lo han llevado a lastimar a personas que quiere, incluso llevando a la muerte a una de ellas. Aunado a esto, él es incapaz de encontrar sentido a su vida y de reconciliar la relación su madre, ni de cumplir sus expectativas. En estos dos episodios Horseman se convierte en un héroe Camusiano pero con un giro inesperado. Si finalmente es la comedia lo que lo libera del absurdo, BoJack se da cuenta que el sentido de su vida no es un fin al que hay que llegar al estilo de la sitcom en los que aparecía en los 90s, comprende que la vida sigue y que el sentido de esta cambia constantemente. También y como doble significado, el caballo obtiene su redención a través de la amistad. Incluso habiendo tomado tantas malas decisiones y haber actuado de maneras despreciables, las personas que lo rodean lo siguen amando porque él sigue siendo merecedor de amor.


Sin duda la serie quedará en la historia y para la posteridad como una de las mejores: abrió e hizo cercano el existencialismo a toda una generación, sin mencionar el mérito a la animación y todo el arte dentro de esta.


“A veces la vida es una mierda y después te mueres. A veces la vida es una mierda y después sigues viviendo”.



 
 
 

Comentarios


¡Sigue a Epílogo!
  • Black Twitter Icon
  • Black Instagram Icon
  • Black Facebook Icon

Revista Epílogo © 2016

bottom of page