Educación, investigación y conservación: los tres pilares básicos que definen a los zoológicos moder
- Guadalupe Guillén
- 15 abr 2020
- 2 Min. de lectura

“Tres pilares básicos definen a un zoo moderno: educación, investigación y conservación”. “Sensibilizar es un trabajo importantísimo, porque cuando la gente se informa y se interesa es más fácil salvar especies”, nos dice la bióloga y divulgadora científica Mylestring.
Cuando era pequeña, junto con mis padres y hermano hacíamos muchos viajes a Morelia, Michoacán, debido a que una parte de mi familia vive ahí. Cada vez que íbamos era obligatoria una visita al zoológico de la ciudad porque yo sentía una fascinación hacia los animales que hasta el día de hoy sigue vigente. Conforme fui creciendo, comencé a pensar que ningún animal merecía estar encerrado y que los zoológicos deberían de liberar a todos los organismos que estuvieran dentro de ellos. Fue hasta que inicié la carrera de biología que me topé frente a frente con la conservación biológica y todo mi pensamiento cambió radicalmente.
La mayoría de las personas, en cuanto escuchan la palabra “zoológico” tienen la imagen mental de un zoológico del siglo pasado; inmediatamente saltan al pensamiento escenas de Hollywood, circos y espectáculos de distintos parques temáticos donde los animales eran tratados deplorablemente. Sin embargo, la visión de los zoológicos ha avanzado y la preocupación social por el bienestar animal se ha convertido en una prioridad, dándole a estos espacios una nueva razón de ser: convertirse en centros de conservación de la biodiversidad.
El ecólogo Carl Safina hace una distinción entre un zoológico malo y uno bueno, el primero hace que los animales trabajen para él, mientras que el segundo funciona para los animales. “Los buenos zoológicos no son parques de diversiones ni muestran animales entrenados con fines de lucro. Los buenos zoológicos están científicamente orientados y continuamente intentan mejorar sus prácticas, exhibiciones, su relevancia para la conservación y la participación pública”.
En su artículo de 2018 Safina cuenta el ejemplo de cómo en la década de 1980, cuando había menos de dos docenas de cóndores de California, la crianza en cautiverio implementada en el zoológico de San Diego salvó a esta especie de la extinción; y, posteriormente, fue en ese mismo recinto donde se preparó a las aves para la reintroducción. Ahora, el zoológico del Bronx está tratando de estabilizar las poblaciones de elefantes trabajando para poner fin al tráfico de vida silvestre y la demanda de marfil por parte de los consumidores.
Sin duda alguna, aún existen en el mundo muchos zoológicos que no cuentan con todos los requerimientos necesarios para la conservación y el bienestar de los animales, sin embargo, los “buenos zoológicos”, junto con biólogos y veterinarios tienen que ayudar a todos aquellos que aún están en su proceso de renovación.
Bibliografía:
Carl Safina (2018) Where Are Zoos Going or Are They Gone?, Journal of Applied Animal Welfare Science, 21:sup1, 4-11.
Agradecimientos a Sara Zavala, Astrid y a la divulgadora Mylestring.
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