Eliminar la Liga de Ascenso: desaparece un sueño
- Orígenes Romero
- 3 may 2020
- 3 Min. de lectura

Para comenzar esta historia, ofrezco Un poco de contexto:
El fútbol profesional en México fue instaurado en 1943; para 1950 [1] se funda la Segunda División, con siete clubes: Zacatepec, Zamora, Pachuca, Irapuato, Morelia, Toluca y Querétaro. El primer campeón fue el Zacatepec, de Morelos. En 1994, sucedió algo similar a lo acontecido hace algunos días: se intentó crear una Liga Premier y la Segunda División de México cambió de nombre a "Primera A". En 2009 se vuelve Liga de Ascenso.
Según el portal Wikipedia [2], el proyecto estuvo a cargo de José Antonio García Rodríguez, quien contemplaba la participación de dos equipos de Estados Unidos: Halcones Negros de San José y Los Ángeles Salsa, situación que fue desechada por FIFA. De tal suerte, que 15 conjuntos participaron en la nueva Primera “A”: Acapulco FC, Gallos, Atlético Celaya, Club Irapuato, La Piedad, Deportivo Marte, Pachuca, Atlético San Francisco, Real San Luis, Caimanes de Tabasco, Coras de Tepic, Inter de Tijuana, Halcones de Querétaro, Atlético Yucatán y Zacatepec. Cobras de Ciudad Juárez, que hubiese sido el equipo número 16, declinó participar debido a problemas económicos.
El 24 de abril de 2020, en plena contingencia por la pandemia de COVID-19, Enrique Bonilla, presidente de la Liga, anuncia el cambio de Liga de Ascenso a Liga de Desarrollo; decretando así, la eliminación de la posibilidad de subir a Primera. El futbol mexicano aplica la Doctrina del shock, de Naomi Klein.
Mi equipo
La Universidad de Guadalajara, después de cuatro años en ligas inferiores, en 1974 adquirió la franquicia de Torreón FC y ascendió a Primera División. Confieso que los ascensos a punta de billetazos han afectado el deportivismo del futbol mexicano desde hace décadas. La afrenta fue pagada al Karma: en 1994, la Federación Mexicana de Futbol compró la franquicia de los universitarios y la desapareció.
En 2009, la U. de G. aparece en la división de ascenso, logrando ascender en 2014, enfrentándose a otro equipo universitario: Estudiantes Tecos, de la Universidad Autónoma de Gudalajara. Los Leones Negros descendieron un año después, en 2015.
Ser Universitario
Muchos mexicanos, no todos, elegimos desde niños un equipo de futbol al cual alentar cada semana. Ocurre algo especial con equipos como los Pumas, los Tigres y los Leones Negros, equipos representativos de una casa de estudios. Sin embargo, esto no es exclusivo de felinos: existen los Correcaminos de la Universidad de Tamaulipas y los Potros de la Universidad Autónoma del Estado de México.
El fenómeno, mucho más común en el futbol americano (Borregos del Tec y Burros del IPN son buen ejemplo), consiste en que un hombre o mujer decide apoyar al conjunto deportivo de la universidad a la que asiste. Me resulta imposible pensar, salvo los casos de Pumas y Tigres, que un niño por convicción propia elija a la U de G. como su equipo.
La mayor parte de los niños y niñas que apoyaron a Leones Negros, lo hicieron porque sus padres les contaron acerca de jugadores como Daniel Guzmán, Alfonso Sosa o El Vikingo Dávalos. Así, muchos decidimos “irle” a la U. de G.
Gol del portero
Recuerdo la Final por el Ascenso, me encontraba en Jiquilpan, Michoacán; encendí el televisor, me acompañaba mi primo Salvador. Ahí estaba, frente al balón, Humberto “El Gansito” Hernández, portero de Leones Negros. Pocas veces ocurre que un guardameta se encuentre detrás de la pelota, por lo general está delante de ella, esperándola.
El equipo de los Tecos falló su penal. Tocaba el turno de la U. de G. La cardíaca tanda de penaltis llegó al punto de obligar al portero a cometer harakiri: perforar la red que antes protegió. Entonces ocurrió: El Gansito pateó el balón y la escuadra que yo apoyaba consiguió el ascenso. No lloré, pero grité el gol con todas mis fuerzas.
Crónica de una desaparición
La Universidad de Guadalajara no quiso invertir en un equipo de futbol de Primera División. Al cabo de un año en el Máximo Circuito y un torneo para el olvido, el conjunto tapatío volvió a la segunda categoría. Sentí tristeza, sí, pero una Liga de Ascenso le da espacio a la esperanza de Volver, volver.
Y ahora, la incertidumbre. Por capricho de unos cuantos, muchos aficionados nos veremos obligados a un hiatus futbolístico. La angustiosa espera de los tiros de penal, cuando éstos son en contra, debe ser nada si la comparamos con la nostalgia de verte sin equipo de futbol. “Poderoso caballero, es Don Dinero”.
[1] El texto de Pablo Alabarces, El fútbol en América Latina (El Colegio de México, 2018) reporta la desaparición de los clubes españoles Real España y Asturias en 1950, sin embargo, no aporta datos sobre la segunda división, por lo que fue necesario revisar el sitio https://es.wikipedia.org/wiki/Segunda_Divisi%C3%B3n_de_M%C3%A9xico
[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Liga_de_Ascenso_de_M%C3%A9xico
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