Entre cuatro paredes - Reflexión a media noche
- Marina Ferreyra
- 12 may 2020
- 1 Min. de lectura

Entre cuatro paredes busco tus ojos, busco tus piernas, busco tus manos. Entre cuatro paredes escribo tu nombre, abrazo tus letras, corrijo tus palabras. Descanso en la cama, descanso en el sofá, descanso en el jardín. Cuanto más pienso, más trato de buscarte, más trato de salir corriendo. La desesperación de no encontrarte en estas cuatro paredes me quiebra lentamente y me desmorono, como tus polvorones favoritos. Todas las mañanas preparo el café como a ti te gusta, cocino los huevos como a ti te gustan, y escucho la música que a ti te gusta para sentirte aquí, pero no estás. Y no estás, no porque no quieras, porque no podemos, ¿o realmente porque no quieres? Me vuelvo loca buscando la respuesta. Entre cuatro paredes busco tus besos, tus sueños, tu nombre y no lo encuentro. Te busco en las fotos, te busco en el perro, te busco en la tele, y por más que miro y miro, no te veo. Tampoco te veo en mis mensajes, ni en mi correo, ni en las estrellas. Cuatro paredes me queman los ojos, me aplastan lentamente, juegan conmigo, son mis amigas y mis enemigas, me protegen pero me alejan de ti. En estas cuatro feas y blancas paredes te voy olvidado, me vas olvidando. En estas cuatro malditas paredes se pierde mi alma entre las sábanas, llorando tu recuerdo, un recuerdo que ya no es el mismo, es un cuento o una novela quizá. En cuatro paredes te pierdo, en cuatro paredes me voy.
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