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26 de septiembre para unos y otros

  • Orígenes Romero
  • 30 sept 2020
  • 4 Min. de lectura

Ya se cumplen seis años de sufrimiento de los padres de 43 normalistas de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa “Raúl Isidro Burgos”. Los padres de cuarenta jóvenes anhelan ver a sus hijos, mientras que tres familias ya lloran a sus fallecidos. El cambio de sexenio trajo un cuestionamiento a la verdad histórica impuesta por el gobierno de Peña Nieto.

En seis años algunas cosas han cambiado. El subsecretario de Derechos Humanos, Migración y Población de México, Alejandro Encinas, creó una comisión de la verdad para el caso Ayotzinapa. Siendo este encargo uno de los grandes aciertos del gobierno actual. Sin embargo, Omar García Harfuch, hoy secretario de Seguridad de la CDMX era comisionado de la policía federal en Guerrero y, según Anabel Hernández declarara a Infobae, aparecía ligado al líder de Guerreros Unidos, cártel relacionado con la desaparición de Ayotzinapa.


El funcionario, que hace poco sufrió un atentado, es nieto de Marcelino García Barragán, quien fuera gobernador de Jalisco y secretario de Defensa encargado de la masacre de 1968 e hijo de Javier García Paniagua, presidente del PRI, secretario del Trabajo con López Portillo y contendiente a la candidatura por la presidencia de la república, además fue titular de la terrible Dirección Federal de Seguridad. La desaparición forzada no es ajena a Omar García Harfuch en absoluto.


“Tomás Zerón se robó mil millones de pesos” siendo titular de la Agencia de Investigación criminal -cargo que después ocupara el mismo García Harfuch en ese sexenio-, dijo Gertz Manero, Fiscal General de la República. Zerón es hoy prófugo, pasó de Canadá en julio a Israel en septiembre, según dijo Andrés Manuel López Obrador. La SEDENA declaró que pone a disposición información de los batallones 27 y 35 de Iguala. Se ha prometido llamar a declarar a Murillo Karam, exgobernador de Hidalgo y en ese entonces procurador general de la república, célebre por la frase “ya me cansé.


En ese tema el gobierno de López Obrador va lento pero seguro, siendo el mismo García Harfuch la única pieza faltante del rompecabezas. Por otro lado, Luis Cárdenas Palomino, el “mejor policía” del sexenio de Felipe Calderón tiene una orden de aprehensión en su contra. Este hombre que fue responsable de la vergonzosa simulación de la detención de Florence Cassez e Israel Vallarta. De igual forma, el comunicador Carlos Loret de Mola fue citado a declarar sobre un caso que, como el de Ayotzinapa, no se ha resuelto.


Hoy Israel Vallarta sigue en prisión. Los padres de Ayotzinapa esperan aún justicia, pero ya hay algunos avances. Sin embargo, el periodismo mexicano cae muchas veces en lo sensacionalista: en la nota fácil. El suceso de esta semana viene del frente opositor a Andrés Manuel López Obrador. FRENAA, como se hace llamar esta organización ha decidido ejercer su derecho a la manifestación de una manera peculiar.


Gilberto Lozano, cabeza visible del movimiento antilopezobradorista, propuso un plantón en las inmediaciones del Zócalo de la Ciudad de México. Decenas, tal vez cientos de personas colocaron casas de campaña sospechosamente similares para, mediante su permanencia en el sitio, exigir la renuncia del presidente. Varios videos circulando en redes sociales muestran casas de campaña vacías, algunos reporteros entrevistaron a los quejosos, quienes declararon que algunos se habían ido a sus casas a descansar un poco y tomar sus alimentos.


El 26 de septiembre de 2020, en Guadalajara, la Glorieta de la Minerva, convertida en el centro recurrente de las manifestaciones en Guadalajara (las que no salen de la Glorieta de Lxs desaparecidxs, antes Glorieta de los Niños Héroes), fue ocupada por varios vehículos con pancartas, señoras de la tercera edad bailando y agitando banderas al ritmo de una canción que dice “Unidos podemos derrotar al villano”. Manifestantes que no saben manifestarse.


Manifestarse en automóvil es vivir desde un privilegio tan absurdo que no vemos las calles de París o de Berlín llenas de vehículos inconformes. Gilberto Lozano y su movimiento se ridiculizan a sí mismos. Las múltiples equivocaciones del gobierno federal, de las que la acción por el caso Ayotzinapa no forma parte, no han servido para una oposición cuya cabeza no funciona.


Parece sumamente complicado en México pedir un periodismo serio en donde los comunicadores no se presten a teatros. Luce imposible pensar en una oposición firme y con argumentos serios. Impensable que la cabeza de FRENAA no sea un bufón con claros episodios neuróticos como los tiene Lozano.


Parece un sueño pedir un presidente serio que sepa darle su lugar a cada cosa. Tiempo hay para bromear como lo hace Trudeau o lo hizo Obama, pero suena a locura pedir que un mandatario no se convierta en la burla de redes sociales como fue Peña Nieto, o que López Obrador no hable de beisbol en las conferencias matutinas.


En un país más surrealista que las pinturas de Dalí ocurren los sucesos más trágicos, pero también los más hilarantes. En uno de los videos se observa a un grupo de personas jóvenes en situación de calle, claramente bajo el influjo de drogas, llevándose las casas de campaña de los miembros de FRENAA. La basura de unos es el tesoro de otros.

 
 
 

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