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Apunte Semanal presenta: Azuka

  • Marco Sandoval
  • 26 may 2022
  • 2 Min. de lectura


Hace tiempo que quiero hablar sobre un fragmento de la serie Evangelion, esa serie japonesa sobre robots gigantes, chingadazos, psicoanálisis, mitología y filosofía judeocristiana. Cerca de llegar a uno de sus múltiples finales se nos presenta una batalla encarnizada, donde el único destino es la derrota, entre el más fuerte representante de la humanidad, Azuka, una adolescente impulsiva, engreída, imparable, solitaria y los ángeles, dioses creados por la mismísima encarnación del alma. Si no han visto la serie, la recomiendo ampliamente ya que me parece que es la mejor representación gráfica de la condición de la voluntad humana que haya experimentado. La voluntad inquebrantable y desmesurada que tanto nos enorgullece, la voluntad de Sísifo, capaz de moldear y adaptar la naturaleza a nuestra conveniencia, mostrada de la manera más visceral y críptica posible.


Una de las interpretaciones comunes del mito de Sísifo es un tema recurrente en la idiosincrasia de la Griega Clásica: el ὕβρις. Nos cuenta cómo al transgredir la naturaleza de la muerte, los dioses lo condenan a la batalla más lamentable de todas, la que de inicio se ha perdido. Al morir, en lugar de ser enviado al Hades, el destino final de la mayoría de las almas, es enviado al Tártaro, purgatorio reservado para los peores enemigos del Olimpo. En este lugar es condenado a empujar una piedra hasta la cima de una montaña para, pero al llegas a ésta, la piedra rueda hasta las faldas, y debe iniciar nuevamente su tarea.



Me parece fascinante traer el valor más grande de la mitología cristiana del Nuevo Testamento, la humildad, al mito de Sísifo. Tanto en la Grecia Clásica como en el cristianismo, el occidente contemporáneo, las fábulas y moralejas que buscan disminuir el ὕβρις tenían una intención de orden. En Grecia prevenía que una desmesura del ego se enfrentara con la unidad central y superior que era la familia, la posterior πόλις. En el Occidente contemporáneo busca prevenir que la desmesura del ego enfrente la unidad central, el individuo, la indicación de no transgredir con nuestra persona al prójimo.


Siempre me ha costado trabajo entender el concepto de “humildad”, en específico en el contexto de mi propio individuo. Me acuso a mí mismo de idolatrar a Sísifo, a Azuka. También, les agradezco, ustedes me enseñaron a enfrentar a Dios, a Zeus, al Padre que vive en mí.

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