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Apunte Semanal presenta: Bienvenida Transnistria a la Champions League

  • Orígenes Romero
  • 27 ene 2022
  • 3 Min. de lectura

A poco más de dos semanas de reanudarse la Champions League, conviene recapitular uno de los episodios más insólitos que se han dado en el torneo de fútbol a nivel clubes más famoso del mundo. Cristiano da Silva, no Ronaldo, centra para un uzbeko que manda el balón a la red con un cabezazo certero y el Real Madrid va perdiendo 1-0 en su propia casa. Benzema descuenta al 65 para empatar el marcador. Al 90, golazo de un jugador nacido en Luxemburgo, uno de esos goles de último que calan hondo en el ánimo de los aficionados. No merecía perder 2-1 el Madrid frente a un equipo desconocido y sin embargo sucedió.


Después el sueño termina. El Inter de Milán le mete seis goles al Sheriff en dos partidos y el Madrid tres en el duelo de vuelta. ¿Pero qué es una cancha de fútbol sino un Teatro de los sueños? El Sheriff de Tiraspol va perdiendo uno a cero frente al Shakhtar Donetsk en Ucrania, es el último duelo. El equipo de los mineros ucranianos irá a la Europa League… silencio, el milagro ocurre: al 92, otra jugada al final del partido y llega el tanto del empate. Con ello el Sheriff toma el boleto a la segunda competición europea. Bruno, brasileño del Sheriff, le dice a la cámara "gracias Champions", besando el famoso símbolo del balón estrellado.


Shakhtar Vs Sheriff, duelo de equipos apátridas. El Shakhtar Donetsk juega en Jarkov y no en Donetsk, de donde salió desde el 2015, debido a los conflictos bélicos enmarcados en la guerra por el territorio de Crimea, disputado por el gobierno ruso y el ucraniano. Paradójicamente, el exilio le ha sentado bien al equipo minero, que ha estado triunfando desde entonces. Por su parte, el conjunto de Tiraspol, cuya plantilla está valuada en 13 millones de euros y que logró dos victorias, un empate y tres derrotas en la fase de grupos de la Champions League, se encuentra en situación similar.


La región de Transnistria, enclavada en Moldavia, tiene el rublo como moneda y agentes aduanales que revisan los pasaportes de quien pase por sus tierras. El Territorio Autónomo de Transnistria es reconocido únicamente por comunidades que comparten su condición y deseo: Osetia del Sur y Abjasia y Agdam también se han proclamado independientes. Como varios de los países exsoviéticos, Tiraspol se concibe cercana a los rusos, aún más que a los rumanos como el resto de los moldavos. Rumanía que, recordemos, tuvo un socialismo independiente de la URSS, caso similar al de la extinta Yugoslavia.


De 1990 a 92, Transnistria estuvo en guerra contra Moldavia, siendo esta última ganadora del conflicto. Cabe la pregunta ¿Cuántos rencores o anhelos frustrados existen en Tiraspol? El Sheriff pertenece a antiguos agentes de la KGB, eso explica mucho del sentir imperante en un club en donde únicamente uno de los jugadores moldavos en la plantilla no nació en Transnistria. De tal suerte que hay jugadores uzbekos, brasileños y luxemburgueses, pero sólo uno propiamente moldavo.

El Inter de Milán, otro rival del Sheriff en Champions, se separó del AC Milán también por asuntos identitarios: uno prefirió ser Internazionale y el otro exclusivamente italiano. El fútbol tiene esos misterios. En Ucrania el Shakhtar es apoyado a distancia, en Moldavia, un equipo que no se siente moldavo los representó dignamente en Champions League y en Italia un equipo rivaliza con otro por los deseos de combatir el nacionalismo.


Es menester recordar que la FIFA tiene más agremiados que la ONU. Nos ha sido más fácil identificarnos con una tribu de once jugadores que con países enormes y millones de habitantes. Gracias a la Champions League sabemos hoy que Transnistria quiere existir. Seguiremos atentos al gran torneo europeo y a estas historias que demuestran la existencia de un Planeta Fútbol.

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