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Apunte Semanal presenta: Comer sano ¿Es costoso?

  • Itzel Torres
  • 8 jun 2022
  • 4 Min. de lectura

Una de las principales razones por las que las personas deciden no realizar transiciones a elecciones de alimentos más saludables es la creencia popular de que hacer este tipo de elección de alimentos conlleva un costo por encima de sus posibilidades. Gran parte la propagación de este mito es responsabilidad de los medios de comunicación y de redes sociales que nos invaden de información falsa encaminada principalmente para hacernos adquirir los productos que ofrecen los cuales en su mayoría son productos industrializados.


Pero vayamos desglosando diversos puntos referentes a este tema:

El primero que me gustaría abordar, es el referente al costo vs practicidad y es que hoy en día, uno de los principales problemas de la humanidad es la urbanización, no sólo por la contaminación sino porque dentro de las grandes metrópolis los tiempos de desplazamiento se van incrementando cada vez más. Si le añadimos los horarios laborales tan exhaustivos y demás responsabilidades que vamos adquiriendo a lo largo de nuestra vida y como ingrediente final el cansancio mental y físico que conlleva vivir de esta manera, obtenemos los ingredientes perfectos para enfermarnos debido a la falta de descanso, tiempo libre para hacer ejercicio y alimentos “rápidos” y prácticos que están a nuestro alcance producen un desequilibrio en nuestra vida que tarde o temprano se verá reflejado en nuestra salud.


En síntesis, la practicidad de los alimentos no significa necesariamente que sean más baratos, pongamos por ejemplo las famosas sopas instantáneas: independientemente de la marca, por lo general vienen en empaques donde sólo se nos indica agregar agua, y esperar a que este lista, sin embargo, lo que viene en letras pequeñas y que por lo regular los consumidores no prestamos atención es que no sólo estamos comiendo pasta sino también varios tipos de aditivos, saborizantes, colorantes y demás sustancias que podrían no ser nocivos en cantidades muy bajas, pero que regularmente consumimos varias veces por semana, por lo que inevitablemente estamos intoxicando nuestro cuerpo con sustancias que no está preparado para recibir y que podrían causarnos cáncer o de otras enfermedades importantes y severas.


Ahora, con esto no quiero decir que debamos dejar de comer pasta o que debamos hacer nuestros propios fideos, sino que optemos por preparaciones más “naturales”, es decir por ejemplo que prefiramos consumir el jitomate en lugar del puré de tomate, que preparemos el caldo de pollo en lugar de consumir cubitos con sabor a pollo etc. Sé que probablemente les lleve más tiempo del que están acostumbrados a preparar sus alimentos, pero visualizarlo como una inversión podría ayudarnos.

Explico: quizá como consumidores habituales de comida ultra procesada podríamos pensar que es menos costoso y más practico adquirir sopas instantáneas, comida congelada para el microondas etc. Y no lo niego, evidentemente puede ser más fácil ir a la tienda de abarrotes y comprar un jugo y unas galletas para cenar, en comparación con el proceso de tener que preparar algún platillo de mayor elaboración.


Aunque nos implica mayor inversión de tiempo y muy probablemente también económica, la palabra clave aquí es inversión y, para ser más precisos inversión a largo plazo, porque cuidar nuestra salud desde la prevención es muchísimo más barato que cuidarla desde el tratamiento. Es decir retomado el ejemplo anterior imaginemos una situación en donde elegimos la cena practica y barata por encima de la saludable, durante mucho tiempo, se conoce que el consumo crónico de estos productos nos puede llevar a desarrollar enfermedades metabólicas como la diabetes tipo II y esta a su vez nos puede conducir a complicaciones importantes como insuficiencia renal, amputaciones o ceguera , para las cuales los costos de tratamiento son muy elevados además del sufrimiento de los pacientes y de sus familiares. Ninguna enfermedad es fácil ni mucho menos deseable, entonces ¿pueden ver mi punto? , si empiezo por cuidar hoy de mi salud y cuidar mi cuerpo de lo que consumo, mi calidad de vida en un futuro será mucho mejor que si desarrollo una enfermedad metabólica temprana como consecuencia del consumo crónico de este tipo de alimentos, por lo cual vale la pena invertir unos minutos más al igual que unos pesos, el día de hoy que tener que gastarlo en costosos tratamientos el día de mañana, sin mencionar que estaríamos cuidando al mismo tiempo de nuestro planeta, porque los alimentos ultra procesados generan mucho más basura inorgánica que los alimentos naturales y “saludables” , ya que además de todos los procedimientos de refinado y conservación, además del desgaste de recursos , los empaques que en su mayoría son plástico generan toneladas de desperdicio.


Por último, me gustaría aclarar que no estoy satanizando a este tipo de alimentos ni tampoco les digo que los eliminen totalmente de su dieta , como todo en esta vida, la industria alimentaria tiene sus cosas malas y buenas; una de ellas es que ha permitido que accedamos a una mayor variedad de alimentos, sin embargo es preciso hacerles la invitación a hacer más consciente y reflexiva su elección y preferir alimentos más sanos y naturales, que además de energía nos aporten los nutrimentos que necesitamos.

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