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Apunte Semanal presenta: Son cuentos

  • Orígenes Romero
  • 2 feb 2022
  • 2 Min. de lectura

A manera de epílogo, sin ganas de que me llamen mentiroso, permítaseme explicar que la presente antología consta de cinco cuentos. Para escribir Ninguna incomodidad repasé a Jonathan Swift, pues no hay mejor estudio sobre la demagogia que El arte de la mentira política. En El relojero pretendí una crónica de perfil ficcionalizada sobre los relojeros del siglo XIX y para ello me fueron de utilidad los textos escritos por Ángel de Campo, bajo el pseudónimo menos conocido de Tic tac, pues en él he encontrado crónicas costumbristas que no he leído en Micrós.


En El sucida son obvias las referencias a Camus y Alfonso Reyes. Ambos autores han explorado esta problemática; aunque yo únicamente pretendí un diálogo con el lector que, a pesar de la claridad del título del relato, se deja llevar por lo que parece un diálogo entre un personaje y el propio espectador, que buscará dar respuesta a preguntas que, si no fuesen formuladas por Felipe, podrían partir de la reflexión interna de cualquier persona. Así, El suicida es leído como relato criminal, para ser comprendido solamente en las últimas líneas como una serie de reproches que se hizo Felipe frente al espejo antes de matarse con una Colt 45.


Me gustaría pensar que Ese embotellamiento es peligroso continúa la línea satírica de Ibargüengoitia y Amado Nervo en Historia de un informe. El inventor de trámites y La última molestia, respectivamente. La mexicanidad es visible a través de su cultura burocrática. Mi idea era equiparar a mi policía que con tal de exigir sobornos se niega a llenar los folios de las multas como es debido, con el hacedor de oficios inútiles planteado por el autor de Instrucciones para vivir en México y el muerto al que no dejan descansar las procesiones funerarias en el relato de Nervo.


Por último está Son cuentos, breve relato que da título a la antología en el que pretendo imitar de mala forma a Borges, introduciendo al lector en un laberinto o metarrelato que trata sobre una antología ficticia en la que el lector se convertirá en el propio autor de cada historia. Después contaré en un relato con sabor a despedida cómo resultó que estoy escribiendo estas líneas desde un sitio cuyas coordenadas deberá buscar el espectador, completando así el ciclo de ficción.


Al final no tiene caso continuar mi libro, ¿verdad? ¿A quién llegarán estas líneas? Estás muerta desde hace tanto tiempo y yo no cumplí mi promesa. Nunca conocí a Jorge Herralde y jamás publiqué algo que me hiciera famoso. He vivido lo suficiente y he llegado a un punto del que parece imposible retornar. Maldita sea la hora en que decidí comprarle la barca a ese pescador en Nayarit. Las coordenadas de mi última ubicación son 48°52.6′S 123°23.6′O / -48.8767, -123.3933, estoy -según creo- en el Pacífico Sur, pero honestamente no quiero ser rescatado. Pero bueno, al final son cuentos.


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