Cuidado, que sí somos infiltradas
- Samantha V. Corona
- 2 oct 2020
- 2 Min. de lectura

“Y retiemble en sus centros la tierra, al sororo rugir del amor”.
Vivir Quintana, Canción sin miedo.
Me atrevo a iniciar este escrito citando textualmente a nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador, en su mañanera: “hay gente infiltrada que está en contra de nosotros, que utiliza el feminismo para atacarnos; gente muy conservadora; inclusive, tenemos información de lo que les estoy diciendo, pero por respeto y dignidad a las mujeres, no nos metemos a ese tema”.
En un país con 10 feminicidios diarios; en el que todos los días hay una nueva historia desgarradora de alguna joven a la que le fue arrebatada la vida; en un México en donde una madre se tiene que amarrar a la puerta de una institución que se supone existe para que la justicia se haga valer; en una república donde miles de nosotras hemos tenido la valentía de salir a las calles y gritar hasta quedarnos sin aliento para exigir nuestro derecho a una vida digna, cuesta bastante trabajo creer que el gobierno se tome con “respeto la dignidad de las mujeres”, porque queda bastante claro que “no se meten a ese tema”; y si ellos creen que lo estan haciendo, no es suficiente: el incremento de la violencia a las mujeres lo demuestra.
Reflexionando sobre las palabras del presidente, la verdad es que sí, me sorprenden; pero le voy a dar la razón: las feministas sí somos infiltradas, porque estamos cada vez más por todos lados; porque hemos logrado infiltrarnos en este sistema patriarcal, poco a poco; lento, pero seguro; para irlo debilitando desde adentro. Hemos conseguido el voto, el poder estudiar, divorciarnos, tener propiedades, ocupar cargos en la toma de decisiones… Llevamos la paridad a los congresos, creamos redes entre nosotras, hemos roto con las cadenas del amor romántico, aprendimos a amarnos y a autocuidarnos… Estamos en las escuelas, en los sindicatos, en la política, en la ciencia, en los hospitales, en los medios, en las calles y, por más que la historia ha tratado de borrarnos, estamos y estaremos luchando.
El movimiento feminista no es algo nuevo. Si buscamos en los anales de la historia, podemos remontarnos hasta la revolución francesa; pero, entonces ¿por qué ahora somos tantas? Los feminismos nos han permitido formar nuestra propia identidad. Cuando se habla del derecho a decidir, se piensa que se refiere únicamente al tener poder sobre nuestros cuerpos; pero no, va mucho más allá. Es el derecho a ser consideradas personas; a poder ser, sentir, hacer lo que nos plazca; pues no hay nada más atractivo que la libertad. Sin lugar a dudas, la globalización, el avance de las tecnologías, el fácil acceso a la información y la velocidad con que podemos comunicarnos entre nosotras, ha permitido que el movimiento feminista llegue a los lugares más recónditos del planeta.
Es por ello que con orgullo podemos decir que sí, somos infiltradas, porque en una realidad que le queda tan cómoda a algunos cuantos, cualquier signo de cambio pareciera que es un ataque y, por ende, se demerita, se rechaza; pero los feminismos están aquí para quedarse, y redefinir, entre otros términos utilizados por hipócritas, la palabra “respeto”.
Comentarios