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Polvo y montaña

  • Citlali Ximena
  • 26 ago 2021
  • 4 Min. de lectura



“Eres lo que haces con lo que hicieron de ti”

Jean Paul Sartre


Cuando nos hacen la pregunta, ¿quién eres?, ¿cuántos de nosotros somos capaces de responder? ¿Cuántos de nosotros tenemos una opinión formada sobre lo que nos compone? Específicamente, ¿qué es lo que nos compone? No podemos ser todo de nosotros, pero al mismo tiempo no podemos no ser todo de nosotros y, a decir verdad, somos más que solo nosotros. Más allá de lo que nos delimita, ¿qué es nuestro? Existe algo fuera de nuestra particularidad, algo que compartimos, pero ¿algo de eso nos pertenece en individual?


Cuando intentamos definir lo que somos, la palabra “quienes” ¿cabe en la respuesta? Lo que me compone no es solo cada molécula de mi cuerpo, sé que también soy la música de mi mamá, los cuentos de mi papá, soy las pinturas de mi hermana, soy esencia de los que me aman. ¿Puedo ser más de una persona? ¿Puedo ser el corazón vibrante de una multitud cantándole al amor? ¿Puedo ser el grito de rabia en una marcha exigiendo justicia? ¿Puedo ser los que ya no tengo conmigo? ¿Estoy condenada a ser solo lo que es parte de mi cuerpo?


Si soy lo que los demás ven, ¿puedo ser algo que los demás no conozcan? Si no entrego todo de mi, si me guardo a mí misma antes de salir a la calle ¿soy un papel? ¿o lentamente me convierto en lo que aparento? ¿Tengo que ser lo que me impusieron? ¿Puedo ser más de lo que crees? “Ser es ser percibido”(George Berkeley 1685/1753), en muchas maneras estoy sujeta a ti, a que me percibas, a que me experimentes, pero ¿que no la verdadera experiencia es verme completa? ¿puedes percibirme sin mis dolores o el frío en mis huesos, sin mis euforias y pasiones? ¿puedo ser más de la forma que me des? Dentro de mí siento que aunque gracias a ti existo no eres tu la razón por la que lo hago.


¿Puedo ser lo que no ves? ¿Puedo ser lo que oculto? ¿Estoy sujeta a ser mi pasado? Mi impertinencia, mi orgullo, mi egocentrismo, si enlistara mis defectos ¿sería mi presentación? Los defectos que se confunden con las fortalezas, ¿tienen cabida en lo que me forma? Y lo que no quiero ser, en lo que busco no convertirme, de lo que me alejo ¿también es lo que soy? ¿Me desarmo en partes buenas y malas? ¿Debería quitar mis mentiras para dejar solo mis verdades? ¿Puedo ser a pesar de que los demás no quieran?


Si en mí está el significado, ¿soy lo que hago? ¿lo que dejo de hacer? ¿lo que intento? ¿soy lo que pierdo? ¿lo que ya no tengo? ¿lo que me quitaron? ¿soy lo que gano? ¿lo que obtuve? ¿lo que me dieron? ¿por lo que trabajé? Si me define lo que me hagan los demás, entonces soy el puño que golpea mi cara antes de dormir, soy los insultos de quien no me conoce, soy la virginidad que tomaron de mi, soy la continua mirada hacia abajo de los que pasan a mi lado, soy lo que yo no controlo, soy de lo que todos hablan y nadie escucha. Así que hoy, decidiré que no soy eso, soy a pesar de eso; soy la parte, pequeña o grande, que pude mantener con vida.


Estoy segura de que soy lo que amo, soy lo que entrego, soy lo que me apasiona, soy lo quiero; soy lo que deseo, soy todos y cada uno de mis profundos y negados anhelos, soy amar a alguien que nunca querrán que ame, soy amar lo que puedo entregar detrás de una puerta cerrada, soy lo que es amado por una persona de piel diferente, de un país extranjero, soy la sintonía que completo; y casi de la misma forma soy lo que odio, soy la irritación a que quieran definirme, soy el disgusto a la falsa superioridad, soy el desagrado a la prohibición de lo que quiero, de lo que tengo, soy el odio mismo al desprecio.


Después de todo esto ¿es relevante lo que yo sea? Porque sé que soy diferente y conozco mis diferencias. Hablando claro sé que mis diferencias no importan, porque no soy más, ni soy menos, soy igual, y con ello ¿cobra trascendencia de lo que yo esté compuesta? ¿Sirve de algo que yo quepa en una caja para etiquetar y clasificar? ¿Tengo que quitarme lo que ya no quieras que posea?


A este punto puedo decir que estoy un poco harta de pedir permiso ¿puedo? ¿puedo? ¿puedo? Mis miedos, mis inseguridades, esparcidos como plegaria, para que alguien más me dé el derecho de tomarlos, me recuerde que me pertenecen, me permita sentirme libre. Bajo mi piel, y bajo la de los demás, debe ser mío lo que yo declare. Tal vez sea un arma de doble filo el proclamarme dueña de lo que emane, pero al final lo único que quiero es libertad; para que sea mío lo que sude, mío lo que ingiera, mío lo que quiera, y mía mi definición, para que pueda ser mi lucha, mi revolución, mi creencia, y lo que sea que quiera hacer conmigo misma.


 
 
 

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