Los psicodélicos: una revisión terapéutica
- Guadalupe Guillén
- 27 sept 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 27 sept 2020

«Picture yourself in a boat on a river
with tangerine trees and marmalade skies».
The Beatles, Lucy in the Sky with Diamonds
Cuando hablamos de psicodélicos, vuelan a nuestra mente imágenes de fiestas sin control, visiones de colores, movimientos sociales, experiencias mágicas y celebraciones divinas. Recientemente, a estos pensamientos se han añadido el avance científico y las terapias asistidas. ¿Es posible que dos polos que se creían opuestos, tales como la espiritualidad y la ciencia puedan integrarse?
Los psicodélicos, son sustancias psicoactivas que alteran el estado de ánimo, numerosos procesos cognitivos y la percepción de la mente. Ejemplos son la psilocibina, la mescalina, el LSD, entre otros [1]. Entre 1950 y 1970, los investigadores científicos vieron en ellos un panorama prometedor para el tratamiento de la dependencia de drogas como el alcohol y los opioides. A pesar de que algunos intentos experimentales fueron realizados, la mayoría no contaban con el rigor y el control necesarios en los estudios clínicos; además, la creciente polémica por su uso recreacional y las regulaciones restrictivas alrededor de estos compuestos, provocaron que esta línea de investigación fuera abandonada [2].
No fue hasta 2006, cuando un estudio publicado en la revista Psychopharmacology titulado “Psilocybin can occasion mystical-type experiences having substantial and sustained personal meaning and spiritual significance”, revivió el foco de atención en esta área. En él, se demostró que la psilocibina (compuesto psicoactivo principal en el género Psilocybe y en otros tipos de hongos), podía ser utilizada de manera segura en las personas, generando cambios positivos en su comportamiento y actitudes ante la vida [3].
A partir de ese momento, salieron a la luz artículos relacionados con psicodélicos para la ayuda psiquiátrica, en los cuales se repetía que las personas lograban tener “experiencias de tipo místico”, donde conectaban con sus sentimientos y creaban una lazo de unión con el Universo. Se ha encontrado que dosis moderadas de psicodélicos disminuyen significativamente la ansiedad y la depresión en pacientes con cáncer avanzado y ha funcionado en terapias contra el alcohol y el tabaquismo.
En su libro de 2018, Michael Pollan describió otro estudio donde el protagonista fue el LSD. En este experimento, los voluntarios fueron personas de la comunidad científica que no lograban dar soluciones a ciertas investigaciones, entre ellos estuvo Merlin Sheldrake (distinguido micólogo inglés). Después de las sesiones, varios investigadores reportaron que empezaron a ver sus estudios desde “nuevos ángulos” y fueron capaces de terminarlos [5].
Si bien aún hace falta mucho trabajo en este campo, se espera que en unos años estos tratamientos tomen mayor fuerza en el área médica. Stanislav Grof alguna vez dijo “los psicodélicos serán para la psiquiatría lo que un microscopio es para la biología o un telescopio para la astronomía”.
1.Nichols, D. 2016. Psychedelics. PHARMACOLOGICAL REVIEWS. 68:264–355
2.Johnson M. W., Garcia-Romeu A., Cosimano M. P., Griffiths R. R. 2014. Pilot study of the 5-HT2AR agonist psilocybin in the treatment of tobacco addiction. Journal of Psychopharmacology.28(11):983-992.
3.Griffiths R.R., Richards W.A., McCann U., & Jesse R. 2006. Psilocybin can occasion mystical-type experiences having substantial and sustained personal meaning and spiritual significance. Psychopharmacology. 187(3): 268-284.
4. Pollan, M. 2018. How to change your mind: what the new science of psychedelics teaches us about consciousness, dying, addiction and transcendence. Penguin Books.
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