¿Por qué los hijos no confían en sus padres?
- Ruth Rivera
- 19 dic 2020
- 2 Min. de lectura

La adolescencia es fundamental en el desarrollo social de una persona y entre las habilidades sociales más importantes está la resolución de problemas con el entorno, es decir, un adolescente debe aprender a procesar los problemas más comunes (una ruptura, una muerte, una traición, etc.) para ser capaz de encontrar soluciones.
Es muy común que los padres de familia oculten los problemas a sus hijos, pero esto antes de ser un error es una estupidez, los niños y adolescentes son capaces de comprender que algo está fuera de lugar en su casa o que hay un problema en la familia. Lo que necesitan es que alguien les explique qué está sucediendo y porqué es un problema.
Puede existir la creencia de que los menores no entienden lo que está pasando, sin embargo, nadie nació sabiendo algo, los padres o tutores siempre han adaptado su lenguaje para que el menor comprenda -con las habilidades que tiene- lo que sucede en su entorno. De la misma manera se debería enseñar a tratar los problemas sociales antes mencionados, adaptándose a la comprensión y al lenguaje de un menor.
¿Cuáles son las consecuencias?
Con la falta de comunicación se crea un ambiente de desconfianza entre los padres y los hijos. Así como los padres no hicieron el esfuerzo de hacerles saber a sus hijos qué era lo que pasaba en su entorno cuando había problemas, los hijos crecerán para no contarles sus problemas a los padres y dejar de pedir sus consejos.
Esto puede volverse un peligro principalmente porque el individuo crece y tiene problemas que pueden ser fácilmente solucionados con la ayuda de alguien con experiencia, pero la desconfianza los lleva a buscar soluciones por sí mismos que no siempre pueden traer buenos resultados e incluso pueden caer en un problema mayor.
La solución puede estar en cambiar la forma de ver a la autoridad cuando de parentesco se trata, no quiere decir esto que se pierda la figura de autoridad que representa un padre, pero se tendrá que reconocer al adulto como vulnerable para aportar al ambiente de confianza entre las dos generaciones y que el individuo desarrollado no tenga que buscar en su pasado para saber porqué no sabe solucionar problemas.
De la misma manera, se podrá evitar que las generaciones venideras tengan que trabajar traumas que no les corresponden y así dejar de perpetuar el ambiente de desconfianza en las familias, esto también podría significar un cambio radical en la sociedad, pues cambiará el núcleo de los problemas sociales que es la educación.
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